FIESTAS A SAN ANTONIO ABAD
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El día 27 de Enero a pesar de las inclemencias del tiempo, se levantó la hoguera como todos los años, en honor del San Antonio Abad, gracias al trabajo y al esfuerzo impagable de un grupo de entusiastas vecinos de Bufali que plantaron cara a la nieve a la lluvia y al viento. |
A este santo se le conoce como Antonio Abad, Antón, Antonio el Ermitaño o Antonio el Grande (215-256).
En latín, Antonius; en italiano, Antonio; en francés, Antoine; en inglés, Anthony; en alemán, Antonius. Su fiesta se estableció el 17 de enero tras el traslado de sus reliquias al Delfinado. Se le considera como el fundador del movimiento cenobítico.
Su vida fue contada por San Atanasio y San Jerónimo y más tarde se popularizó en el libro de vidas de santos llamado La leyenda dorada escrito por Santiago de la Vorágine. Nació en el Alto Egipto y muy joven se retiró al desierto. Allí tuvo una serie de tentaciones del diablo que supo afrontar con gran entereza. Se extendió su fama de santidad y así empezaron a unirse a él una serie de discípulos por lo que no tuvo más remedio que organizar un cenobio. Pasado algún tiempo sintió la necesidad de recobrar la soledad perdida y se retiró hacia el mar Rojo para vivir de nuevo en retiro. Cuentan que su vida se alargó hasta más de cien años.
Al final casi de su existencia se acercó a visitar a Pablo el Ermitaño que era un famoso decano de los anacoretas de Tebaida. A Pablo le alimentaba cada día un cuervo que le suministraba un pan, pero cuando llegó Antonio, el cuervo les suministró dos panes en lugar de uno. Cuando pablo el Ermitaño murió, Antonio le enterró con la ayuda de dos leones. Tales son las narraciones de su leyenda.
Se cuenta también que en una ocasión se le acercó una jabalina con sus jabatos (que estaban ciegos), en actitud de súplica. El Santo curó la ceguera de los animales y desde entonces la madre no se separó de él y le defendió de cualquier alimaña que se acercara. Con el tiempo la costumbre de las gentes cambiaron la jabalina por un cerdo y es así como suele representársele. Otras fuentes dicen que la jabalina era el demonio, con intención de tentarle y que Antonio supo domesticarle.


